Como sabemos, la condición de la mujer en el islam es muy desfavorable respecto a la del hombre. En algunos casos, la mujer en el islam es considerada como un animal en propiedad.
Según numerosos hadices, la mayoría de las personas que Alá condena al infierno son mujeres, debido a su deficiencia, a la falta de fe y a la ingratitud hacia sus maridos. Precisamente por esa falta de inteligencia, en el islam el testimonio de una mujer vale la mitad que el de un hombre. Veamos qué dicen el Corán y los hadices:
Oh, vosotros que creéis, cuando contraigáis una deuda con un vencimiento preciso, ponedla por escrito; que un escriba de entre vosotros la ponga por escrito con justicia. Que el escriba no se niegue a escribir según lo que Alá le ha enseñado; que escriba, pues, y que quien contrae la deuda dicte, temiendo a Alá, su Señor, y procurando no disminuir nada de ella. Si el deudor tiene un entendimiento limitado, está incapacitado o no puede dictar él mismo, que su representante dicte con justicia. Llamad como testigos a dos de vuestros hombres o, a falta de dos hombres, a un hombre y dos mujeres, de entre aquellos cuyo testimonio aceptáis, de modo que, si una se equivoca, la otra pueda recordárselo. Y que los testigos no se nieguen cuando sean llamados. No os dejéis llevar por la pereza a la hora de escribir la deuda y su plazo, sea pequeña o grande. Esto es más justo ante Alá, más correcto en el testimonio y más adecuado para evitaros cualquier duda; a menos que se trate de una transacción que resolvéis inmediatamente entre vosotros: en ese caso no habrá culpa si no la escribís. Llamad a testigos cuando negociéis entre vosotros y no se cometa ninguna injusticia contra los escribas y los testigos; si lo hacéis, será señal de la impiedad que hay en vosotros. Temed a Alá; es Alá quien os enseña. Alá conoce todas las cosas. (Corán 2:282)
Relatado por Abu Said Al-Khudri
El Profeta dijo: «¿Acaso el testimonio de una mujer no equivale a la mitad del de un hombre?». Las mujeres dijeron: «Sí». Él dijo: «Es así debido a la deficiencia de la mente de la mujer». (Bukhari, volumen 3, libro 48, número 826)
Narrado por Abu Said Al-Khudri:
Un día, el Apóstol de Alá se dirigió a la Musalla (para ofrecer la oración), con ocasión de la oración de Eid al-Adha o de Al-Fitr. Luego pasó cerca de unas mujeres y dijo: «¡Oh, mujeres! Dad limosna, porque he visto que la mayoría de los habitantes del Fuego erais vosotras, las mujeres». Le preguntaron: «¿Por qué, oh, Apóstol de Alá?». Él respondió: «Maldecís con frecuencia y sois ingratas con vuestros maridos. No he visto a nadie más falto de inteligencia y de religión que vosotras. Un hombre cauto y sensato podría ser extraviado por una de vosotras». Las mujeres preguntaron: «¡Oh, Apóstol de Alá! ¿Cuál es nuestra falta de inteligencia y de religión?». Él dijo: «¿Acaso el testimonio de dos mujeres no equivale al de un hombre?». Ellas respondieron afirmativamente. Él dijo: «Esa es la deficiencia de su inteligencia. ¿Acaso no es cierto que una mujer no puede rezar ni ayunar durante su ciclo mensual?». Las mujeres respondieron afirmativamente. Él dijo: «Esa es su falta en su religión». (Bukhari, volumen 1, libro 6, número 301)









