El Corán presenta su contenido como una revelación procedente de Alá y transmitida a Mahoma. Sin embargo, algunos de los relatos que contiene ya se conocían varios siglos antes del nacimiento del islam. No solo en la Biblia, sino también en los midrashim rabínicos, los evangelios apócrifos y las tradiciones religiosas de la Antigüedad tardía.
Jesús dando vida a pájaros de arcilla, Abraham destruyendo ídolos y escapando del fuego, jóvenes dormidos durante siglos en una cueva, María alimentada milagrosamente, Satanás negándose a rendir homenaje a Adán, mujeres que se cortan las manos ante la belleza de José: estas historias no aparecen por primera vez con Mahoma. Tienen antecedentes literarios identificables.
Su comparación con las fuentes anteriores permite examinar críticamente una cuestión fundamental: ¿qué parte de los relatos presentados como palabra de Alá pertenecía ya a tradiciones religiosas elaboradas por los seres humanos?
Los versículos citados pueden consultarse en árabe y en traducción española en Quran.com.
El Corán y las tradiciones anteriores al nacimiento del islam
La presencia de Adán, Noé, Abraham, Moisés, María o Jesús en el Corán no constituye, por sí misma, un hecho sorprendente. Estos personajes pertenecen a tradiciones religiosas mucho más antiguas que el islam.
La comparación adquiere relevancia cuando el texto coránico relata episodios ausentes de los libros bíblicos canónicos, pero presentes en elaboraciones de la literatura rabínica, escritos apócrifos cristianos u otras narraciones anteriores a la predicación de Mahoma.
En varios casos se reconoce una secuencia de desarrollo literario: un relato bíblico, su ampliación posterior y una versión coránica que comparte motivos específicos con esa ampliación. En otros casos, como el de los Siete Durmientes, el Corán retoma una leyenda cristiana ajena a los relatos bíblicos canónicos.
La documentación de estos antecedentes no depende de identificar a la persona que transmitió cada historia a Mahoma. El material narrativo ya existía y formaba parte del patrimonio religioso anterior al islam. Los canales concretos de transmisión constituyen una cuestión histórica diferente.
La presencia de estos relatos en el Corán no demuestra que Mahoma recibiera información mediante una comunicación sobrenatural. Las fuentes anteriores permiten estudiar las correspondencias dentro de una historia religiosa y literaria documentable.
Ocho relatos coránicos con antecedentes documentados
- Corán 5:32: una vida comparada con un mundo entero — Mishná, Sanedrín 4:5.
- Corán 3:49 y 5:110: Jesús da vida a pájaros de arcilla — Evangelio de la infancia de Tomás.
- Corán 21:58-69: Abraham destruye los ídolos y escapa del fuego — Bereshit Rabbah 38:13.
- Corán 18:9-26: unos jóvenes creyentes duermen en una cueva durante un tiempo extraordinariamente prolongado — leyenda cristiana de los Siete Durmientes.
- Corán 3:35-37: María es consagrada al santuario y alimentada milagrosamente — Protoevangelio de Santiago.
- Corán 2:30-33: Adán conoce los nombres que los ángeles ignoran — Bereshit Rabbah 17:4.
- Corán 2:34 y pasajes paralelos: Iblís se niega a rendir homenaje a Adán — tradiciones de la Vida de Adán y Eva.
- Corán 12:30-31: unas mujeres se hieren las manos al contemplar a José — tradiciones judeoarameas estudiadas por Meir Bar-Ilan.
A estos ocho paralelismos narrativos se añade un caso diferente: Amán, personaje del Libro bíblico de Ester, aparece en el Corán asociado al faraón de la época de Moisés.
Corán 5:32: una máxima que ya existía en la Mishná
Corán 5:32 contiene una célebre formulación según la cual matar a una persona que no haya cometido un asesinato ni sembrado la corrupción en la Tierra equivale a matar a toda la humanidad, mientras que salvar una vida equivale a salvar a toda la humanidad.
Esta prescripción se atribuye expresamente a los Hijos de Israel. Sin embargo, una formulación sustancialmente equivalente ya aparece en la Mishná, Sanedrín 4:5, recopilación rabínica redactada alrededor del año 200 d. C.
En el texto rabínico, el razonamiento parte de la historia de Caín y Abel y de la idea de que toda la humanidad desciende de un solo hombre. De ahí procede la máxima según la cual destruir una sola vida equivale a destruir un mundo entero, mientras que preservarla equivale a preservar un mundo entero.
La tradición textual de la Mishná presenta variantes importantes. Algunos testimonios especifican que se trata de una vida «de Israel», mientras que otros expresan el principio en términos generales. Estas variantes no eliminan el antecedente rabínico de la máxima coránica.
La diferencia entre ambos textos es igualmente significativa. El Corán incorpora este principio en una prescripción atribuida directamente a Alá. Su estructura conceptual, sin embargo, ya estaba documentada en una recopilación rabínica redactada varios siglos antes del islam.
Además, esta máxima suele separarse de su contexto coránico, que incluye las condiciones relativas al asesinato y a la corrupción en la Tierra. Sobre esta cuestión, véase nuestro análisis del versículo 5:32 y su contexto.
Jesús y los pájaros de arcilla: el milagro de los evangelios apócrifos
En Corán 3:49, Jesús declara que puede modelar con arcilla la forma de un pájaro, soplar en él y darle vida con el permiso de Alá. El episodio vuelve a aparecer en Corán 5:110.
Ninguno de los cuatro Evangelios canónicos relata este milagro. La historia aparece, en cambio, en el Evangelio de la infancia de Tomás, un texto apócrifo cristiano cuyo origen suele situarse en el siglo II.
En el capítulo 2 de una de sus principales tradiciones textuales, Jesús, siendo niño, modela doce pájaros de arcilla durante el sábado. Cuando José le reprocha su comportamiento, Jesús ordena a los pájaros que vuelen y estos cobran vida.
La narración ha llegado hasta nosotros mediante diferentes recensiones y manuscritos posteriores a la fecha generalmente propuesta para la composición original. Es necesario distinguir la antigüedad atribuida a la obra de la fecha de los testimonios manuscritos conservados.
La comparación con el Corán se basa en elementos narrativos precisos: Jesús, la arcilla, los pájaros modelados y el milagro de darles vida.
El Corán incorpora el prodigio a su propia concepción teológica y lo subordina expresamente al permiso de Alá. Un milagro transmitido por la literatura cristiana apócrifa reaparece así como un episodio de la vida de Jesús presentado dentro de la revelación coránica.
Esta historia no nació con Mahoma. Su núcleo narrativo ya circulaba en la tradición cristiana extrabíblica.
Abraham, los ídolos y el fuego: el relato rabínico anterior al Corán
En Corán 21:58-69, Abraham destruye los ídolos de su pueblo y deja intacto el más grande. Cuando le preguntan qué ha ocurrido, atribuye provocativamente la destrucción a la estatua mayor e invita a sus interlocutores a interrogarla.
Sus adversarios reconocen que los ídolos son incapaces de hablar o actuar. La disputa termina con la condena de Abraham a ser quemado, aunque una intervención divina lo salva del fuego.
El Génesis bíblico no contiene esta historia. Una secuencia narrativa estrechamente relacionada aparece en Bereshit Rabbah 38:13, una recopilación rabínica redactada durante la Antigüedad tardía.
En el midrash, Abraham destruye los ídolos guardados en la tienda de su padre Téraj y coloca un bastón en las manos del más grande. Cuando su padre le pregunta qué ha ocurrido, Abraham afirma que el gran ídolo ha destruido a los demás.
Téraj objeta que los ídolos son incapaces de realizar semejantes acciones. Abraham utiliza precisamente esta admisión para cuestionar su adoración.
El relato rabínico continúa con la entrega de Abraham a Nimrod, una disputa religiosa y su condena al fuego, del que es salvado milagrosamente.
El paralelismo abarca toda una secuencia narrativa: destrucción de los ídolos, conservación del mayor, atribución provocativa de la destrucción, reconocimiento de la impotencia de las estatuas, condena al fuego y salvación milagrosa.
Se trata de una narración posbíblica documentada antes del islam. El Corán no se limita a retomar a Abraham como personaje bíblico: relata un episodio que ya había sido desarrollado por la tradición rabínica.
La Gente de la Cueva: los Siete Durmientes cristianos
La sura 18 cuenta la historia de unos jóvenes creyentes que se refugian en una cueva, caen en un sueño extraordinariamente prolongado y despiertan después de muchos años.
El relato de Corán 18:9-26 corresponde a la leyenda cristiana de los Siete Durmientes de Éfeso, ampliamente difundida durante la Antigüedad tardía.
Según la tradición cristiana, unos jóvenes perseguidos por su fe se esconden en una cueva y se duermen. Despiertan en una época posterior, tras un intervalo de tiempo extraordinariamente largo.
El proyecto académico Corpus Coranicum documenta una versión siríaca conservada en un manuscrito de San Petersburgo fechado aproximadamente entre los años 475 y 500 d. C. Esta versión constituye uno de los testimonios más antiguos conservados de la leyenda cristiana.
El manuscrito contiene un detalle especialmente relevante: menciona ocho durmientes, mientras que las tradiciones griega, copta y latina hablan habitualmente de siete. La diferencia demuestra que la leyenda ya circulaba con variantes numéricas antes del islam.
Precisamente en Corán 18:22 se recoge una discusión sobre el número de los jóvenes: tres, cinco o siete, con diferentes opiniones sobre el perro que los acompañaba.
La existencia de tradiciones cristianas anteriores con distintos números de protagonistas proporciona un contexto histórico concreto para esa discusión coránica.
Las correspondencias narrativas incluyen a los jóvenes perseguidos, el refugio en la cueva, el largo sueño y el despertar en una época posterior.
El relato de la Gente de la Cueva no nació con la predicación de Mahoma. Pertenecía a una leyenda cristiana documentada antes del islam.
María en el santuario: el relato del Protoevangelio de Santiago
En Corán 3:35-37, María es consagrada a Dios, crece bajo la tutela de Zacarías y recibe milagrosamente alimentos en el santuario.
Esta parte de la infancia de María no aparece en los Evangelios canónicos. Se encuentra, en cambio, en el Protoevangelio de Santiago, texto cristiano apócrifo generalmente fechado en el siglo II.
En los capítulos 7 y 8, la obra relata que María es llevada al Templo y recibe alimentos de un ángel.
Las formulaciones de ambos textos no son idénticas. El relato apócrifo menciona expresamente el Templo, mientras que el Corán utiliza el término árabe miḥrāb para designar el lugar sagrado donde Zacarías encuentra a María.
La estructura narrativa compartida es reconocible: consagración de María, permanencia en un lugar sagrado, tutela religiosa y alimentación extraordinaria.
El Corán incorpora así a su propia narración motivos que ya se habían desarrollado en la literatura cristiana apócrifa varios siglos antes.
Adán conoce los nombres: la prueba de los ángeles en el midrash
El Génesis cuenta que Adán pone nombre a los animales, pero no contiene la escena en la que los ángeles son sometidos a una prueba y resultan incapaces de identificarlos.
En Corán 2:30-33, Alá enseña los nombres a Adán y después interroga a los ángeles, que reconocen no poseer ese conocimiento.
Una escena semejante aparece en Bereshit Rabbah 17:4.
En el relato rabínico, Dios demuestra a los ángeles que Adán posee una sabiduría superior a la suya. Les presenta los animales y les pregunta cómo se llaman. Los ángeles no saben responder, mientras que Adán es capaz de nombrarlos.
La diferencia entre ambos textos es significativa: en el Corán, Alá enseña los nombres a Adán, mientras que en el midrash la capacidad de nombrarlos manifiesta la superioridad del conocimiento de Adán.
El elemento narrativo compartido es la prueba a la que son sometidos los ángeles mediante el conocimiento de los nombres, una ampliación de la historia bíblica que ya estaba presente en la tradición rabínica.
Iblís se niega a honrar a Adán: una historia extrabíblica
Uno de los episodios recurrentes del Corán es la negativa de Iblís a postrarse ante Adán.
En Corán 2:34, Alá ordena a los ángeles que se postren ante Adán. Iblís se niega. En otros pasajes, como Corán 7:12 y 38:76, justifica su rebelión afirmando que es superior a Adán, puesto que fue creado del fuego y no de la arcilla.
El Génesis no contiene este episodio. El motivo aparece en algunas recensiones de la Vida de Adán y Eva, una familia de textos apócrifos transmitidos en diferentes lenguas.
En la versión latina de la Vida de Adán y Eva, especialmente en los capítulos 12-17, Satanás explica que se negó a rendir homenaje a Adán porque lo consideraba inferior y más joven que él. Su negativa provoca su expulsión.
El mismo motivo está documentado también en las tradiciones armenia y georgiana. No aparece de la misma manera en las recensiones griega y eslava.
Estas versiones no constituyen un texto uniforme y su transmisión presenta una historia compleja. La atribución de una fecha antigua a la tradición general no demuestra automáticamente que todos los detalles de cada recensión conservada pertenezcan a su fase original.
La secuencia narrativa, sin embargo, es reconocible: creación de Adán, orden de rendirle homenaje, negativa de Satanás, reivindicación de superioridad y posterior expulsión.
El Corán comparte así un motivo narrativo documentado en la literatura extrabíblica. La identificación de una recensión concreta como fuente directa exige una demostración adicional, pero el episodio coránico no carece de precedentes en las tradiciones religiosas anteriores.
José y las mujeres que se cortan las manos: el antecedente judeoarameo
En Corán 12:30-31, la esposa del dignatario egipcio, criticada por otras mujeres por su deseo hacia José, organiza una reunión. Entrega cuchillos a las invitadas y hace aparecer a José. Las mujeres, impresionadas por su belleza, se hieren las manos.
El Génesis bíblico no relata esta escena.
El investigador Meir Bar-Ilan examinó las relaciones entre el relato coránico y determinadas tradiciones judías y arameas en su estudio Sūrat Yūsuf (XII) and Some of Its Possible Jewish Sources, publicado en 2016.
Entre los testimonios analizados figura un poema arameo en el que la esposa de Potifar invita a otras mujeres a un banquete. Las invitadas sostienen cuchillos y etrogim, es decir, cidras utilizadas en la tradición judía, y se hieren las manos después de contemplar la belleza de José.
Bar-Ilan sitúa esta tradición poética en la época bizantina, aproximadamente entre los siglos IV y VI, basándose, entre otros elementos, en sus características lingüísticas. Esta datación corresponde a su reconstrucción histórico-filológica y debe distinguirse de la fecha de los manuscritos conservados.
Las tradiciones relacionadas con el episodio también aparecen en recopilaciones rabínicas cuya redacción y transmisión textual presentan varias fases. La reconstrucción de una tradición anterior al islam no debe confundirse con la existencia de una cadena manuscrita continua y completamente documentada.
El paralelismo comprende una combinación especialmente específica: esposa de Potifar, invitadas, cuchillos, aparición de José, asombro ante su belleza y heridas en las manos.
Un análisis complementario de esta transmisión aparece en el estudio Egyptian Women, Captivated by Joseph’s Beauty, Cut Their Hands Slicing Citrons, publicado en TheTorah.com en 2024.
La escena coránica comparte una combinación de motivos narrativos documentada en las tradiciones judías y arameas. La investigación de Bar-Ilan proporciona una reconstrucción de su posible antecedente preislámico.
Un patrimonio narrativo anterior al islam
Los ocho casos examinados presentan antecedentes de distinta naturaleza. Algunos corresponden a textos redactados y transmitidos antes del islam; otros exigen distinguir entre la antigüedad de una tradición, la fecha de su composición reconstruida y los manuscritos conservados.
Las correspondencias no se limitan a la aparición de los mismos personajes. Incluyen motivos específicos: los pájaros modelados por Jesús, el gran ídolo de Abraham, el fuego del que es salvado, los jóvenes dormidos en la cueva, María alimentada en el santuario, los ángeles incapaces de nombrar a los animales, Satanás negándose a honrar a Adán y las mujeres que se hieren ante José.
Estos relatos muestran que una parte del material narrativo coránico tiene antecedentes identificables en tradiciones religiosas anteriores al islam.
El contexto cultural, literario y religioso de la Antigüedad tardía proporciona una explicación histórica documentada de numerosas correspondencias narrativas presentes en el Corán.
Su presencia en un texto religioso del siglo VII no demuestra que Mahoma tuviera acceso sobrenatural a conocimientos desconocidos por los seres humanos. Las historias y los motivos literarios ya formaban parte de las tradiciones religiosas precedentes.
Amán y Hāmān: de la corte persa al faraón de Moisés
Un caso diferente permite observar cómo un personaje conocido de la tradición bíblica aparece en el Corán dentro de un entorno narrativo completamente distinto.
En el Libro bíblico de Ester, Amán es el principal antagonista y pertenece a la corte persa del rey Asuero.
En el Corán, Hāmān aparece seis veces como personaje asociado al faraón de la época de Moisés. En Corán 28:38 y 40:36-37, el faraón le ordena construir una gran estructura con la que pretende alcanzar al Dios de Moisés.
La diferencia entre las narraciones es evidente: el Amán bíblico pertenece a la corte persa descrita en Ester, mientras que el Hāmān coránico aparece en el Egipto de Moisés.
El historiador Adam J. Silverstein analizó esta cuestión en su estudio Haman in the Qur’ān, publicado en 2018 como parte del libro Veiling Esther, Unveiling Her Story: The Reception of a Biblical Book in Islamic Lands.
Silverstein examina las tradiciones que permiten investigar la transformación y transmisión del personaje, incluyendo materiales bíblicos, judíos y cristianos.
El Corán sitúa a Hāmān en la corte del faraón, mientras que el Libro de Ester presenta a Amán en la corte persa. La investigación histórica estudia las tradiciones que permiten reconstruir esta transformación narrativa.
Para un texto que reivindica una procedencia divina, semejante diferencia constituye un elemento especialmente relevante al examinar sus relaciones con los relatos religiosos anteriores.
El Corán en el contexto de la Antigüedad tardía
La documentación histórica no presenta al Corán como un texto aislado de las culturas religiosas precedentes. Se formó en el siglo VII, en un entorno donde los relatos bíblicos, los midrashim, los evangelios apócrifos, las tradiciones siríacas y otras narraciones religiosas llevaban generaciones circulando.
Estas historias se contaban, enseñaban, traducían, ampliaban y adaptaban a diferentes contextos. Su difusión no exigía necesariamente que cada narrador hubiera leído personalmente los manuscritos originales.
Angelika Neuwirth, en The Qur’an and Late Antiquity: A Shared Heritage (2019), sitúa el Corán en el contexto intelectual y religioso de la Antigüedad tardía. Gabriel Said Reynolds, en The Qur’an and the Bible: Text and Commentary (2018), reúne y analiza numerosos paralelismos entre el Corán y la literatura bíblica y posbíblica.
El Corán pertenece a un entorno religioso que ya contaba con un amplio patrimonio de relatos, interpretaciones y tradiciones. Numerosos episodios coránicos pueden comprenderse precisamente a través de ese legado anterior.
De las tradiciones humanas a la «revelación» de Alá
La cuestión central afecta a la naturaleza de los contenidos que el Corán presenta como revelación divina.
Los ejemplos analizados documentan que relatos desarrollados durante siglos dentro de las tradiciones judías y cristianas reaparecen posteriormente en el texto coránico.
El milagro de los pájaros de arcilla pertenecía a la literatura cristiana apócrifa. Abraham destruyendo los ídolos y escapando del fuego ya protagonizaba un relato del midrash rabínico. Los jóvenes dormidos en la cueva eran conocidos en la tradición cristiana. La infancia milagrosa de María aparecía en los apócrifos. La prueba de los ángeles ante Adán ya estaba presente en la literatura rabínica.
El Corán recoge estos motivos y los incorpora a su propia predicación teológica. Lo que se presenta como palabra procedente de Alá contiene, por tanto, material narrativo con antecedentes humanos documentables.
Las fuentes anteriores, la circulación de las tradiciones y sus reelaboraciones ofrecen una explicación históricamente fundamentada de estas correspondencias. No es necesario postular una revelación sobrenatural para explicar la presencia de relatos que ya existían en el mundo religioso anterior al islam.
El islam atribuye el texto a la revelación de Alá. La investigación histórica, en cambio, puede verificar la existencia de relatos anteriores, las correspondencias narrativas y los procesos literarios mediante los cuales estos materiales fueron transmitidos y transformados.
La reivindicación de un origen divino no borra la historia humana de los relatos coránicos. Las fuentes anteriores al islam permiten documentar que una parte de lo presentado como revelación ya pertenecía a las tradiciones religiosas elaboradas por los seres humanos.
Esta reconstrucción forma parte de una investigación más amplia sobre la recopilación, las variantes y la estandarización del texto, cuestiones abordadas en nuestro artículo ¿Quién escribió el Corán? La génesis humana del texto islámico.
Fuentes primarias y estudios académicos
1. Mishná, Sanedrín 4:5. La máxima sobre la vida individual y el mundo entero; recopilación redactada alrededor del año 200 d. C. Su tradición textual presenta variantes relevantes.
2. Evangelio de la infancia de Tomás, capítulo 2. Relato de Jesús modelando pájaros de arcilla y dándoles vida. Obra de origen generalmente situado en el siglo II y transmitida en distintas recensiones.
3. Bereshit Rabbah 38:13. Abraham, la destrucción de los ídolos, Nimrod y la salvación del fuego.
4. Corpus Coranicum, leyenda de los Siete Durmientes. Testimonio siríaco de San Petersburgo fechado aproximadamente entre los años 475 y 500 d. C., con ocho durmientes. Comparación con Corán 18:9-26.
5. Protoevangelio de Santiago, capítulos 7-8. Consagración de María, permanencia en el Templo y alimentos recibidos de un ángel.
6. Bereshit Rabbah 17:4. La superioridad del conocimiento de Adán y la prueba a la que son sometidos los ángeles.
7. Vida latina de Adán y Eva, capítulos 12-17. Negativa de Satanás a rendir homenaje a Adán y posterior expulsión. Para el estudio de las recensiones, véase Jean-Pierre Pettorelli, La Vie latine d’Adam et Ève, 1998.
8. Meir Bar-Ilan, «Sūrat Yūsuf (XII) and Some of Its Possible Jewish Sources». En Religious Stories in Transformation: Conflict, Revision and Reception, Brill, 2016, pp. 189-210. Estudio sobre la tradición judeoaramea relacionada con José y las mujeres que se cortan las manos.
9. «Egyptian Women, Captivated by Joseph’s Beauty, Cut Their Hands Slicing Citrons». TheTorah.com, 2024. Análisis de la transmisión de las tradiciones sobre José, los cuchillos y las cidras.
10. Adam J. Silverstein, «Haman in the Qur’ān». En Veiling Esther, Unveiling Her Story: The Reception of a Biblical Book in Islamic Lands, Oxford University Press, 2018, pp. 17-38.
11. Angelika Neuwirth, The Qur’an and Late Antiquity: A Shared Heritage. Oxford University Press, 2019.
12. Gabriel Said Reynolds, The Qur’an and the Bible: Text and Commentary. Yale University Press, 2018.
13. Quran.com — El Corán en español. Texto árabe, traducciones españolas y acceso directo a los versículos coránicos citados.









